Villarino-Cabeza quiere vida

Retomamos ahora aquel lema de la campaña valiente llevada, hace unos años, por los vecinos de Villarino y Cabeza contra el intento del gobierno de la Junta de suprimir nuestro centro médico de urgencias, para apoyar y motivar al empadronamiento en ambos pueblos.

Nuestro pueblo, Villarino-Cabeza, como cualquier ser humano va debilitándose con el transcurso del tiempo y esa debilidad viene dada, además de por una política equivocada de nuestros responsables municipales, por la pérdida de vecinos.

La mayoría de los que vienen a pasar aquí las fiestas y disfrutar de las actividades que se organizan pueden empadronase de forma permanente pues de ello no se deriva perjuicio alguno, ni en el tema de la asistencia sanitaria, ni en lo relativo a ningún otro servicio. En cambio, dicho empadronamiento produce múltiples ventajas para el pueblo:

.- Contribuye a que se aumenten las ayudas que paga el estado al municipio, ya que las mismas se determinan en función del censo.

.- Pueden disfrutar del menor coste de determinados impuestos (por ejemplo, el impuesto de vehículos es mucho más barato que en las capitales) y, además, estamos convencidos de ello, si aumenta el censo se podría reducir más todavía, lo mismo que se podrían bajar las tasas de agua, recogida de basuras y el IBI.  

.- Con tu empadronamiento vas a contribuir al mantenimiento de servicios básicos, como el centro médico y las urgencias que también se organizan en base al censo.

.- Igualmente, el volumen del censo influye a la hora de decidir las aportaciones de la Diputación.

.- Es también una forma de contribuir (como hemos dicho, a más empadronados más dinero se recibe del Estado y de la diputación) con el municipio en los gastos que se hacen en el mantenimiento de todos los servicios y actos y que son disfrutados por igual por los empadronados y por los que no lo están.

.- Y, lo más importante, evitamos que nuestro pueblo Villarino-Cabeza  se muera poco a poco porque como en la novela de García Márquez “ya no hay quien le escriba”. O ponemos remedio a la “historia de una muerte anunciada”, o no tenemos futuro. En 2001 había 1.154 empadronados, en 2010 éramos 977 y en 2017  ha bajado a 843. Queremos vida, pero si no ponemos todos nuestro granito de arena ¿cuánto nos queda para convertirnos en pueblos absolutamente despoblados?

Amar a tu pueblo no es sólo decirlo, o venir en vacaciones o los fines de semana. Amar a tu pueblo es mucho más, es implicarte y prestarle toda la ayuda que esté en tus manos.

Por todo ello, a todos los que penséis que vuestro pueblo es importante, a los que tenéis allí casa y venís a disfrutar unos días, queremos animaos a empadronaros y os recordamos que para entrar en el censo de 2018 debéis hacerlo antes del 30 de Diciembre. Basta con ir por el Ayuntamiento con vuestro DNI y dar vuestro domicilio en el pueblo. No hay que hacer más gestiones.

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